Viure comparant-se

Ens mirem el melic contínuament a l’hora que ens volem vendre com l’avançada d’Espanya, la locomotora econòmica, el súmmum de l’emprenedoria, el “colmo” de la innovació. Però tot això no ho podem posar a l’agenda sense comparar-nos. No amb nosaltres. Sinó amb ells. Ells com si fos un contrari, un rival, un enemic. Una mena de serp verinosa que ens impedeix d’expressar-nos. Som la pera. Però no podem ser llimonera perquè ens posen obstacles a tot arreu. Algun estudi diu que els catalans estem perplexos. La perplexitat és la meva esperança. Perplexitat i crisi econòmica seran els elements, conjuntament amb l’autogovern, les palanques del canvi d’actitud i de pensament que han de permetre, per fi, que ens mirem a nosaltres mateixos, els objectius que volem aconseguir i els reptes de futur que afrontem, comparant-nos amb nosaltres mateixos. Les comparacions són odioses, sí. Insuportables si el què tenim davant és un mirall en el qual mirar-nos. De moment; el nou model de finançament ens resta excuses per no voler mirar-nos al mirall. I ara, doncs, què fem? Jo ho tinc clar; mirar-me a mi, i aprendre dels altres. Estiguin al sud, al nord, i sí. De l’oest també se n’aprèn. I molt.

diumenge, 28 de març de 2010

"¿Por qué hace falta un cambio de modelo productivo?" Jesús Caldera


Article publicat al diari La Vanguardia el 7 de març de 2010

El Gobierno ha puesto en marcha recientemente varias iniciativas que persiguen el objetivo de lograr una reorientación de la economía española. La última de estas iniciativas es la propuesta de reformas que se está debatiendo estos días en el seno de la Comisión Intergubernamental con todos los grupos políticos.

¿Está justificado este empeño en lograr un cambio de modelo productivo? Sin lugar a dudas. Nuestra economía requiere una profunda reorientación para que el país salga de la actual crisis y retome la senda del crecimiento positivo y la creación de empleo. Ya se están observando algunas señales que indican que la recuperación económica se perfila en un horizonte cercano, pero esto no debería llevarnos a la visión optimista de que este periodo sólo ha sido una nueva fase recesiva del ciclo económico. La primera gran crisis global del siglo XXI debe servir para concienciarnos de la necesidad de abordar cambios que permitan evitar que nuestra economía reproduzca los errores del pasado reciente, así como lograr que se supere un grave problema estructural: el escaso crecimiento de la productividad que se ha producido en los últimos quince años.

La Fundación Ideas ha publicado recientemente un informe, "Ideas para una nueva economía: Hacia una España más sostenible en 2025" (disponible en www. fundacionideas. es), en el que hemos realizado un ejercicio de proyección sobre el cambio de modelo productivo. En este estudio se evalúan los principales problemas de la economía española, pero también sus fortalezas, y se identifican cuáles son los sectores productivos en los que debería apoyarse nuestro nuevo modelo de crecimiento.

Cambiar de modelo productivo supone abordar varias reformas necesarias para lograr un entorno propicio sobre el que sustentar el futuro crecimiento económico. En este sentido, entendemos necesario emprender lo que podemos llamar una estrategia plurirreformista de "4Rs": una renovación empresarial, una recapitalización laboral, una reestructuración del sector público y una reorientación del sector financiero.

La renovación empresarial supone un cambio en el entorno empresarial, que facilite la creación de nuevas empresas y su consolidación para que alcancen un tamaño suficiente que garantice su viabilidad a medio y largo plazo. Igualmente debe apostarse decididamente por el dinamismo empresarial, la internacionalización y la I+ D+ i, prestando especial atención a las pymes.

En segundo lugar, por recapitalización laboral entendemos cambios en el mercado de trabajo para lograr un entorno más favorable a la inversión en el capital humano de los trabajadores, e implica tanto a los empresarios como a los propios trabajadores. Esta inversión resulta clave para lograr el deseable aumento de la productividad del factor trabajo.

En cuanto a la reestructuración del sector público, se deberían acometer cambios que transformen la Administración (en todos sus niveles) en un nuevo sector público internamente dinámico en su funcionamiento y externamente dinamizador de los agentes económicos y sociales.

Por último, la reorientación del sistema financiero también debería ser una de las prioridades del cambio de modelo productivo. A corto plazo para que se restablezca el flujo normal de crédito a las actividades productivas, especialmente a las pymes, y a largo plazo para lograr que nuestros bancos y cajas canalicen suficientes recursos para financiar actividades emprendedoras, creativas e innovadoras en los nuevos sectores productivos.

¿Cuáles deben ser los sectores productivos que se conviertan en motores de la economía española? En el informe de la Fundación Ideas, identificamos tres sectores importantes en el modelo actual, que deben seguir siendo protagonistas pero que requieren cambios importantes en su orientación y en sus objetivos. En particular, proponemos una transición de la construcción a la rehabilitación, del turismo convencional de precios bajos a un nuevo turismo sostenible y del modelo de transporte actual a una movilidad más sostenible.

Junto a estos sectores renovados, el motor de la economía española debe estar también impulsado por una serie de sectores con un importante potencial de generar nuevos desarrollos tecnológicos, como son las energías renovables, las tecnologías de la información y comunicación, la industria aeroespacial o la biotecnología. Asimismo, consideramos que hay otros sectores que también van a contribuir a la recuperación económica, la creación de empleo de calidad y la conversión del modelo productivo como son las ecoindustrias, las industrias culturales y los servicios sociales.

Nuestros cálculos muestran que, si se logra una efectiva puesta en marcha de todas las reformas apuntadas y se impulsan de forma decidida los sectores clave para el futuro de la economía española, se podrían crear entre 790.000 y 3,2 millones de nuevos empleos, según se considere un escenario de cambios parciales o alternativamente el escenario de pleno desarrollo del nuevo modelo productivo. Estos empleos son únicamente los generados por los diez sectores productivos analizados, que según nuestros resultados pueden llegar a suponer un 45% del PIB, y, por lo tanto, la capacidad de generación de empleo de la nueva economía sostenible sería bastante mayor.

En resumen, el esfuerzo por llevar a cabo un cambio de modelo productivo debería ser colectivo, y es importante trasladar a los ciudadanos la urgencia de realizar este cambio y los riesgos que conllevaría no abordarlo, ya que nos jugamos nuestro bienestar futuro. Debemos conseguir que la economía española retome un ritmo positivo de creación de empleo, y sobre todo de un empleo de mayor calidad, generado por sectores innovadores y con un sector público más dinámico. Todas estas transformaciones deberían perseguir un objetivo fundamental: lograr que la economía española alcance un mayor grado de sostenibilidad económica, social y medioambiental.
 
Jesús Caldera es ex ministro de Trabajo y Asuntos Sociales. Es vicepresidente de la Fundación Ideas del PSOE

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